En 1377, cuando la peste negra se propagaba por Europa, Dubrovnik, entonces conocida como la República de Ragusa, implementó una medida pionera para frenar la transmisión de enfermedades infecciosas: la cuarentena.
El Gran Consejo de la República adoptó un decreto que establecía que todos los comerciantes, marineros y mercancías provenientes de «tierras sospechosas» debían esperar en islas deshabitadas durante 30 días antes de poder ingresar a la ciudad. Esta práctica fue documentada en el «Liber Viridis» (Libro Verde), el código legal de la República.
Posteriormente, en 1397, el período de aislamiento se extendió a 40 días, y la medida pasó a llamarse «quarantena», derivado del término italiano «quaranta giorni» (cuarenta días), que marcó el origen del concepto moderno de cuarentena.
Para implementar esta política, Dubrovnik construyó lazaretos, edificios destinados al aislamiento de personas y mercancías. El más destacado fue el lazareto en la isla de Lokrum, iniciado en 1533 y completado a finales del siglo XVI. Este complejo incluía almacenes para mercancías y alojamientos para viajeros en cuarentena.
La implementación de la cuarentena en Dubrovnik no solo fue una medida sanitaria innovadora, sino también una estrategia económica para proteger su próspero comercio. Gracias a estas políticas, la ciudad logró mantener su estabilidad económica y política durante la Edad Media.